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Han transcurrido varios años desde la puesta en marcha del Curso de Técnico Eviscerador, en sus módulos I Y II.
Hoy cuando estamos en pleno siglo XXI, debemos hacer un breve alto para aquilatar las experiencias habidas que a su vez permiten reflexionar sobre el camino recorrido en la actividad científica y académicas que hemos emprendido.
En primer lugar, que nuestro curso llegó para cubrir las inquietudes y necesidades de un segmento de la población ávida de conocimientos; conocimientos que a su vez lo dotaban de medios técnicos que permiten acceder a fuentes de trabajo hasta este momento vedadas por la complejidad de las mismas.
En segundo lugar, que los conocimientos y prácticas consecuentes exhiben una parcela de la vida que si bien puede intuirse está realmente ignorada por la población; y que merced a los estudios brindados abren la mente a nuevas problemáticas que tienen un profundo contenido ético donde se conoce la vida y la muerte de nuestros semejantes, situaciones ambas que merecen y exigen el más elevado respeto por todo nosotros.
En tercer lugar, que la concreción de esta actividad académica y científica implementada por nuestro Curso de Técnico Eviscerador – Modulo I y II; cristaliza el primer curso de la especialidad en la Argentina a nivel popular, ya que ha llegado y llega a todas las capas de la población interesada en esta temática.
Por último, cabe señalar que el Curso de Técnico eviscerador – Módulos I y II, a su finalización otorga una especialidad cuya validez abarca la totalidad del territorio nacional donde, debemos resaltarlo, uno de los sesgos más importante es el ético con más la responsabilidad y jerarquía que concede la especialidad.
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